¿Cómo educar a mi hijo? La disciplina y el afecto.

Los dos pilares fundamentales para la crianza de un hijo son: LA DISCIPLINA y EL AFECTO.

La construcción del vínculo afectivo entre madre/padre – hijo, es crucial para el desarrollo vital.

¿Cómo podemos demostrar afecto a nuestros hijos? De dos formas:

manos-padre-bebe

  1. Demostrando disponibilidad.
  2. Siendo cariñosos con nuestros hijos, a través de abrazos, besos y caricias.

 1. Demostrando disponibilidad. Tenemos que tener claro que lo importante no es el número de horas, sino que, durante el tiempo libre que pasemos con ellos, hagamos sentir a nuestros hijos que ellos son lo más importante para nosotros.

Recuerden calidad, antes que cantidad.

Y que aunque como padres, tenemos responsabilidades como por ejemplo, cumplir el horario laboral, ir al supermercado….que nuestros hijos aprendan, que si ellos nos necesitan, estamos disponibles para escucharlos y atenderlos.

2. Siendo cariñosos, demostrado con palabras bonitas, caricias, besos.

El vinculo afectivo es tan primordial y necesario, que los expertos concluyen que: “La autoestima se desarrolla a partir del amor y el reconocimiento del bebé, por parte de su padre y su madre.”

La importancia del apego, es tan crucial que los estudios concluyen, que “el cariño es más importante que la comida”, es decir, para los bebés es más importante el contacto físico, los abrazos y los besos, que tener cubiertos las funciones básicas, como la comida.

En los años ´70, Harry Harlow, estudió la importancia del apego.

El apego surge cuando se está seguro de que la otra persona estará ahí incondicionalmente, lo que facilita que aparezcan la empatía, la comunicación emocional y el amor.

El objetivo más inmediato en el apego, es la búsqueda y mantenimiento de proximidad en momentos de amenaza, ya que ésto proporciona seguridad, consuelo y protección.

Según Bowlby, la conducta de apego tiene dos funciones básicas: una función biológica, que es obtener protección para asegurar la supervivencia, y la otra de carácter más psicológico, la de adquirir seguridad.

Los experimentos de Harry Harlow, vuelven a presentar un pasado duro de la experimentación con animales, hoy día este tipo de experimentos es impensable. Pero aún de lo cruel de experimentar con animales, son este tipo de experimentos en los que se han basado las teorías sobre el apego y sobre la necesidad de dar afecto a los bebés.

El experimento consistía en separar a un mono bebé de su madre justo en el momento de nacer. Lo aislaban para que no tuviera contacto con ningún miembro de su especie. Encerrado en una caja, le proporcionaban lo que los investigadores llamaban, “madres sustitutas” una madre de tela, suave  y una madre, que poseía un biberón de leche, pero que era fría y de alambre.

mama de tela y alambre buena

Exponían a los bebés a situaciones estresantes, y después los depositaban en las “celdas aisladas” donde se encontraban las madres sustitutas, de felpa y comida, los bebés monos corrían a buscar consuelo en la “madre de tela”.

A medida, que avanzaban los días los investigadores, comprobaron que los bebés pasaban la mayoría del tiempo con sus madres de tela, y sólo visitaban a la madre de alambre para comer.

Hasta el extremo, que los bebes de mono, casi ni visitaban a la madre de alambre, el estar aislados y solos, hacía que algunos no quisieran ni alimentarse y solo estuvieran con la madre de tela, que proporcionaba mayor protección y calidez.

 

Las conclusiones, demostraron la importancia del contacto físico.

A partir de ahora, y conociendo la importancia en el desarrollo del contacto físico, para fomentar el vínculo físico, puede realizar a su bebé un masaje, tal y como refleja este vídeo de Nestlé:

El próximo día, revisaremos un listado para aprender a fomentar la afectividad.

 Con respecto, al segundo pilar, La disciplina:

disciplina

Los niños, necesitan reglas y normas.

¿Porqué, muchos niños no hacen caso a las normas?

La mayoría de los casos, es por qué los padres o tutores, no se aseguran de que sus hijos conozcan y comprendan las normas existentes dentro del contexto familiar.

Para aplicar a los hijos disciplina, deberán:

  1. Ser muy escrupulosos, con respecto a las normas y reglas, y que estas sean siempre las mismas en todos los contextos. Si durante la comida, existe la norma de no levantarse, esto sirve en casa, en un restaurante, en casa de la abuela y cuando tenemos invitados en casa. Si cambiamos la norma, cada vez que no nos acordamos, el niño no la interiorizará.
  2. Que sus hijos conozcan y comprendan las normas. Por ejemplo, ayer me encontraba comprando y en la caja del supermercado unos padres con su hijo pequeño, le decían: “pórtate bien”, ésta orden es difusa, inconclusa y poco entendible. Cuando el niño es pequeño, no entiende que es portarse bien, es decir, a que se refieren mis padres con “pórtate bien”, la orden es demasiado abstracta. Mejor ordenes del tipo: “Quédate a mi lado” “No salgas corriendo” y por supuesto, el ratito que el niño, este a nuestro lado sin moverse hay que premiarlo con “que bien” “lo estás consiguiendo” “que contenta estoy”…Recordad que son niños, para ellos “no moverse” es un gran esfuerzo.
  3. La fatal de coordinación entre los padres, con las normas. Ambos padres, deben tener claro, cuales son las normas. Y aplicarlas, nuestro hijo no interiorizará una norma, si con papá hago una cosa y con mamá hago otra.

 De todas formas, los niños por regla general, intentarán desafiar a la autoridad. Ponen a prueba la autoridad de sus padres, ya que cuando desafían a sus padres, también reciben atención.

Recuerde que el objetivo de su hijo es:

  1. Jugar.
  2. Recibir atención.

Cuando usted le regaña, el niño consigue estos dos objetivos, consigue que usted le presta atención y para ellos es un juego, sobre todo si correteamos detrás de ellos por el pasillo de Ikea, gritando “como te encuentre verás”, aunque para nosotros es un suplicio, para ellos es un juego, sino fíjense como en muchas ocasiones, mientras la madre corretea amenazando a su hijo, éste está conteniendo su risa y jugando a esconderse, mientras la madre se desespera, su hijo está jugando.

Al contrario de lo que muchos padres piensan, las rabietas son buenas, los niños forjan su personalidad y demuestran su carácter. No es normal, un niño sin rabietas. Ahora bien, usted deberá saber manejarlas y controlarlas, para que su hijo no aprenda a que obtiene más beneficio de una rabieta que de un comportamiento aceptable, es decir:

Si estamos en el supermercado y su hijo aprende, que tiene más posibilidades de que usted le compre un paquete de galletas con una pataleta, gritos y llantos, que pidiéndolo de forma tranquila, está usted perdido.

Siga estos consejos, de amor incodicional a su hijo, demuestrele que es importante para usted y no pierda la calma,  y sobre todo tenga paciencia, es una de las claves.

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