Un kit kat para mi apatía

Una campaña de moda, nos lo hace saber: “La vida es chula”, si claro, pero no siempre. Hay días que estamos desmotivados, desganados, tristes, apáticos.

No nos engañemos: No podemos estar siempre felices. Ni debemos pretenderlo”.

Enfadarse con el mundo, no es malo, pero hay que saber enfadarse, en la medida correcta.

Por este motivo, cuando tengamos un día rojo, como decía Audrey Hepburn, en la eterna película “Desayuno con Diamantes,” debemos saber afrontarlo y tener herramientas para aprender a motivarnos,  no permitiendo, que un sentimiento apático puntual, se convierta en un estado de ánimo triste y continuo, que  nos afecte a largo plazo.

Así que, cuando tengamos un mal día o una “mala racha”. Lo mejor es ser responsables con nosotros mismos, y tomar decisiones encaminadas a mejorar nuestra percepción de abatimiento.

En Psicología, lo llamamos RECURSOS.

Los recursos personales, no se compran, no se piden por Internet y no es ninguna aplicación de móvil.

Son actividades que nos satisfacen y agradan, que están focalizadas con el único motivo y fin, de proporcionarnos placer y satisfacción.

Algo así como, un salvavidas para un naufrago.

En ocasiones, la sociedad nos enseña, que si hacemos actividades con el fin “egoísta” de nuestra propia satisfacción, somos unos egocéntricos e irresponsables, hasta inmaduros. Las buenas madres se sacrifican, las buenas parejas anteponen su satisfacción por el otro miembro, etc. Nada más lejos de la realidad, es cierto,  pero no siempre debemos anteponer nuestro ocio y satisfacción a los demás.

¿Cómo los consigo?

Tener un listado de recursos, comienza por tener muy claro, cuales son aquellas actividades que nos resultan gratificantes, placenteras, que nos aportan calma y nos recargan las pilas, que tienen la capacidad para hacernos olvidar que estábamos sintiéndonos un poco decaídos.

Cuando nos sintamos abatidos, es bueno contar con nuestros recursos, cada persona tiene los suyos.

Debe tenerlos en un listado, y hacer uso de ellos, cuando note que necesita un respiro,  sus recursos son  como un kit kat de los sentimientos, cuando se siente apático y desganado, consume una actividad gratificante de su listado de recursos.

Los recursos que usted escoja, no tienen porque ser actividades caras:

– Quedar con una amiga para tomar un café después del trabajo, me relaja, me despeja, me rió mucho con ella. Pero no con cualquier amiga, solo hay una o dos, que me recargan las pilas.

Son actividades, que a mí y solo a mí, me producen placer y tienen el poder de cambiar mi estado de ánimo.

El deporte, suele ser un recurso muy eficaz, porque rebaja la tensión y el estrés, ayuda a relajarse, y proporciona bienestar.

Otro ejemplo de recurso es, la música, tiene un poder para algunas personas especial. Si se nota, triste o decaído, puede tener una lista de canciones, encienda a todo volumen y déjese envolver, baile, muévase…el movimiento es contrario a la apatía.

A veces nos equivocamos y nos engañamos a nosotros mismos, quizás no es culpa nuestra, sino de una sociedad que nos impulsa al consumo. De esta manera muchas personas de forma equivocada, piensan que no tienen recursos, porque no tienen dinero para comprar cosas,  “no tengo dinero para apuntarme al gimnasio, no tengo dinero para ir a un spa”

Pero nada más lejos de la realidad, muchos recursos son gratuitos y pueden ser tan beneficiosos o más, así que ponga en marcha su creatividad y no subestime el poder de las actividades cotidianas, como por ejemplo recuerdo el siguiente caso:

Era una mujer joven con tres niños relativamente pequeños, estaba afrontando una etapa de tensión familiar, se encontraba agobiada. Llevaba dos años a media jornada en el trabajo para atender a sus hijos. Pero toda la tarde con tres encantadores diablillos puede colmar a largo plazo la paciencia de cualquiera.

-Y no puedo hacer nada, me decía, he intentado apuntarme a un gimnasio pero al final no puedo asistir a las clases programadas, porque siempre me surge algo con los niños.

Y esta situación prolongada le estaba pasando factura, en su rendimiento laboral, en su relación de pareja e incluso en su salud.

Uno de los tratamientos recomendados fue aplicar un recurso, que le proporcionase satisfacción y gratificación.

El gimnasio le proporcionaría placer y bienestar, seguro, pero estaba dejando de lado, otras muchas opciones.

De esta manera, redactamos una lista de recursos y  entre todos, se escogió este:

Una tarde se organizaría de tal manera que sus hijos estuviesen a cargo de sus abuelos, tíos, y amigos de los niños, y ésto le proporciono una tarde libre.

-“la he dedicado a depilarme sin prisa, que lujo” me describía riéndose y comprobando el poder de las pequeñas acciones.

En ocasiones las acciones más cotidianas, son las que nos producen un gran placer.

La culpabilidad no le permitía programar un tiempo solo par ella, para hacer algo que solo fuese de su agrado y para sí misma.

¿Sabe cuales son sus recursos?

Cada persona, debe encontrar su listado de recursos. Como un flotador cuando ha caído al agua, es parte de nuestras propia responsabilidad con nosotros mismos , encontrar una lista de actividades y usarla cuando sienta que necesita una dosis de vitaminas extra.

Para mis días rojos, mi recurso preferido es bailar. Esta actividad es totalmente incompatible con la tristeza o la ira, la música aporta sentimientos agradables y me activa.

Elija una canción,  suba el volumen y si puede agítese, salte, baile, cante en voz alta….

Por si le ayuda, le presto mi recurso, suba el volumen, déjese envolver, salte, cante…estos tres minutos son solamente para usted.

Comentarios
  1. Hace 3 años
    • Hace 3 años

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