Cómo controlar emociones

“Muere lentamente quien evita una pasión y su remolino de emociones” decía Martha Medeiros en una maravillosas poesía.

Aún así, muchas personas intentan evitar sentir como se sienten, sin saber, que cuando intentamos reprimir un sentimiento, éste puede volverse más intenso.

La clave no escorazón-cerrado_239557985 evitar sentir sino aprender a sentir, para que las emociones positivas se disfruten y las negativas no se cronifiquen.
Incluso, en el proceso de duelo, las emociones que surgen tras cada etapa de duelo, hay que sufrirlas, experimentarlas y aprender a vivir con ellas, de forma válida y apropiada.

Los padres que intentan que sus hijos, no tengan experiencias negativas, para no enfrentarlos a sentimientos desagradables, realmente provocan en sus hijos un déficit de herramientas. Es imposible evitar que los niños pasen por situaciones desagradables para ellos, por eso lo mejor es dejarlos que se enfrenten a ellas, para que consigan desde pequeños mecanismos de afrontamiento y salgan victoriosos.
Federico García Lorca, dijo en cierta ocasión a sus padres: “Ustedes denme las alas y yo les prometo que sabré volar bien”. Dejar hacer, pensar, decidir, equivocarse, rectificar….y si entonces no ha salido como se esperaba, deje que sus hijos sepan que ustedes estarán para amortiguar la caída.
La psicología, no pretende evitar sentir, sino aprender a canalizar los sentimientos de forma positiva, para que no sean perjudiciales.

Sentir, es fundamental, necesario: “Cuando sentimos, somos libres y nos mantenemos vivos”

Intentar evitar las emociones, puede producir un efecto rebote, y puede resultar perjudicial.
Por ello, los esfuerzos en la gestión de las emociones, no se centran en envitarlas, sino en saber administrar los comportamientos asociados a las emociones.
“No puedo evitar sentir como me siento, pero si puedo evitar comportarme como me comporto”.

A través de la técnica de autorregulación de la conducta de Alicia E. López, Carmen Rodríguez-Naranjo y Aurora Gavino, las personas aprenden a controlar el ambiente que provoca sus reacciones emocionales.
Para ello, el primer paso es conocer ante que situación se producen las emociones que queremos controlar, regular y canalizar eficazmente.
El segundo paso, consiste en planificar ambientalmente nuestro entorno, de forma que conozcamos cual y donde reside el problema.
En muchas ocasiones y según cada situación y persona, por este motivo las terapias psicológicas son adaptables de forma individualmente, la persona aprende a conocer que situaciones desencadenan la emoción problema.
Y gracias a este autoconocimiento, podremos aplicar una respuesta de afrontamiento, que puede estar basada según la situación en:

– Evitar la situación desagradable, o aplazarla para cuando estemos más tranquilos.
– Aplicar un estilo de pensamiento más acertado y menos tormentoso, recuerda cuando hablábamos de cuando nos irritábamos durante un atasco, como podríamos replantear la situación para que no nos produjese emociones contraproducentes, en la entrada “El valor de elegir lo que pensamos”, pulse aquí para recordarlo.

dedos amistad

También es muy positivo, tener una buena batería de respuestas relacionadas con habilidades sociales. Ser habilidoso socialmente y tener un buen repertorio de técnicas y hábitos sociales, nos puede favorecer a la hora de enfrentarnos a situaciones sociales que puedan provocarnos emociones molestas que produzcan consecuencias negativas.

Aún así, una de las técnicas que más se aplican para evitar que una emoción produzca una escalada ascendente y termine “explotando” es la Técnica de Parada de Pensamiento.

Quizá con un ejemplo, pueda explicarme mejor:
Recuerdo a una joven, que quería controlar una emoción descontrolada de miedo cuando tenía que enfrentarse a exámenes, el listado de emociones era bastante amplio, ante un examen aparecían sentimientos de temor, ansiedad, preocupación, inquietud. Aprendimos en terapia cuales eran los pensamientos asociados a estas emociones descontroladas. “Voy a suspender”, “No podré ir a la universidad el año que viene”, “tenía que haber estudiado más”.
Aprendimos, en terapia, a identificar estos pensamientos y cuando aparecían, gracias al método, aprendió a controlarlos, pararlos y sustituirlos por pensamientos positivos y motivantes. Tanto, que desaparecían las emociones asociados a ellos, y en su lugar aparecían las emociones relacionadas a pensamientos positivos del tipo, sentimientos de calma, superación, tranquilidad.

Aprender a controlarnos emocionalmente, una corriente en alza conocida como inteligencia emocional, se basa en el autoconocimiento para responder y expresar de manera equilibrada nuestras propias emociones, entender las de los demás y utilizar esta información para guiar nuestro comportamiento favorablemente.

Por último, sepa que las emociones sí pueden regularse, es de hecho, un signo de maduración y de inteligencia, no sirve la excusa de “yo soy así”…

“Cambiar es aprender y aprender es crecer”

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